El municipio de Arnedillo desarrolló una iniciativa para compatibilizar el conocimiento y la conservación de la naturaleza con un uso turístico sostenible de los recursos que nos brinda el entorno.
El municipio de Arnedillo desarrolló una iniciativa para compatibilizar el conocimiento y la conservación de la naturaleza con un uso turístico sostenible de los recursos que nos brinda el entorno. Esto se consiguió a través del aprovechamiento turístico de recursos que hasta ahora no se habían planteado desde esa perspectiva.
La iniciativa, El Mirador del Buitre, consistió en la creación de un observatorio con dos zonas: en el exterior, un mirador al aire libre permite contemplar el vuelo de las aves con catalejos y telescopios; en su interior, el centro acoge una completa exposición sobre la biología de la fauna silvestre, con especial atención al buitre leonado. Lo más espectacular es la posibilidad de observar quince nidos con gran precisión a través de un circuito cerrado de televisión.
Se instaló asimismo una videocámara telecomandada, con capacidad de giro de 360º, camuflada entre los riscos donde anida la colonia y permite una visión completa de las zonas donde están los nidos. Su presencia, a 25 metros del nido, es prácticamente imperceptible por los buitres.
Las imágenes que capta son recibidas de forma simultánea en el interior, donde los visitantes pueden visionarlas en una gran pantalla.
Para implicar a la población y potenciar los resultados del proyecto, se llevó a cabo una campaña de sensibilización social a favor de la protección del buitre, y un programa de educación medio ambiental para los escolares de la región.
A partir de un recurso natural, como son los roquedos de Arnedillo y su excepcional fauna silvestre, se crea un producto que equilibra el uso de la naturaleza con fines recreativos, con la conservación y el respeto por el medio ambiente.
Un resultado genial fue que las pequeñas empresas hosteleras de la localidad se benefician de un nuevo atractivo turístico que acerca a un mayor número de visitantes, los amantes de la naturaleza, y que completa la oferta de turismo termal que tradicionalmente se estaba ya ofreciendo.
Al mismo tiempo, esta actuación busca una implicación entre las personas y los animales silvestres, dando origen a una corriente de simpatía y sensibilidad para su protección y cuidado; lo que a su vez también permite abrir la conciencia ciudadana ante la necesidad de actuar en la conservación de la naturaleza en su más amplia expresión.







